Evolución de las herramientas de comunicación a distancia

¿Recuerdan la primera vez que hicieron una videollamada? ¿No? Bueno, yo recuerdo la mía y me siento bastante orgulloso de eso. Fue a través de MSN Messenger, pero a raíz de un intento fallido por no contar con una webcam.

Ya al ser usuario frecuente de MSN, decidí hacer clic en el icono de webcam en el chat y lógico que mi computador de escritorio no reconoció ningún dispositivo. Tuve que ir a una tienda de artículos para computadores en el centro de Puerto Montt, realmente era un niño comprando una webcam y un micrófono de esos delgados que se conectaban en la entrada de audio roja detrás de la torre.

Mi primera videollamada fue con Francisco, un amigo del colegio que también contaba con cámara y micrófono. Éramos dos niños sosteniendo un diálogo bien básico de “¿me escuchas?” y “¡habla más fuerte!”.  Más que solo mencionar esta humilde anécdota llena de ternura e ingenuidad, es también el comienzo de algo que habíamos olvidado: la capacidad de asombro. En ese simple ejercicio de comunicarnos a través de una videollamada también acortábamos la distancia y, para ambos, los límites se ampliaron porque si nuestras mamás nos castigaban podíamos juntarnos igual.

El HOY Y EL MAÑANA

El contexto que estamos viviendo nos ha forzado a replantear muchas acciones y costumbres que estaban relacionadas a nuestro trabajo. Los últimos meses han sido a través del computador o teléfono celular, sentados –o acostados- durante largas horas para que nuestro trabajo siga operando, pero esta vez de manera remota.

Lo hemos visto en colegios y escuelas que se han tenido que digitalizar e implementar nuevos métodos para el ejercicio docente, siendo las clases virtuales lo más buscado en los últimos meses en Google y el aumento considerable de nuevos usuarios que han logrado plataformas como Zoom, Google Classroom y hasta Skype que pasó de la novedad el 2003 al olvido en un clic.

VIVIENDO UNA ESCENA DE “VOLVER AL FUTURO”

Si analizamos las formas en cómo nos comunicamos hoy, sin ignorar la crisis sanitaria y el complejo momento que vivimos millones de personas en el mundo, es el rol que han logrado las videoconferencias y que ha sido determinante para mantenernos comunicados y acortar la distancia física. Puede que en algún momento hayamos olvidado su importancia y su uso no eran prioridad al ser usuarios acostumbrados a sostener relaciones y conversaciones por medio del texto.

Cada vez se vuelve más necesario vernos, mirarnos y hablar frente a frente, simulando lo presencial. Hemos transitado de los “¿me escuchas?” y “¡habla más fuerte!” a reuniones, seminarios, clases, juntas familiares o fiestas de cumpleaños.

Es cada vez más trascendental contar con una buena conexión a internet y hasta nos arreglamos un poco antes de participar en una videollamada, o al menos de la cintura para arriba. Y, lógico, así como el uso se vuelve más frecuente también aparecen problemáticas que nunca vimos venir como el zoombombing o meetbombing, algo tan complejo para los colegios y escuelas que se han sumado a la transformación digital y que hablaremos en otro post de manera más detallada.

En BRAVE UP! queremos ayudar a todos y todas en esta transformación digital y es por eso que te daremos algunas recomendaciones que pueden parecer obvias, pero ayudan bastante a la hora de hacer una videollamada y no morir en el intento.

  • Locación, luz y presentación personal: Es importante buscar un lugar que sea cómodo y con buena iluminación. Te recomendamos la luz natural y si es artificial que te ilumine el rostro para que te puedan ver de manera más clara y no seas solo una sombra frente al computador o teléfono móvil.
  • Dejar el enlace de la videollamada de antemano: Evita pasar esa pequeña desesperación de no encontrar el link o los datos para unirte a la videollamada. Deja todo listo desde antes con anticipación para que tu reunión virtual no sea un problema.
  • Informa de que te conectas a tus cercanos: Hasta la publicidad se ha jactado de estos inconvenientes y no cuesta nada avisar que estás por entrar a una reunión. A medida que lo vayas implementado en tu hogar va a ser cada vez más fácil entenderte.
  • Si no estás hablando, apaga el micrófono: Esto es fundamental para que no se te escape un “¡qué aburrido!” y luego estés pidiendo disculpas. A veces pasa.
  • Atención a los aspectos técnicos: Si vas a presentar algo en la videollamada, procura confirmar que todo funcione: color de la PPT, tamaño de letra, sonido, etc.
  • Hablar claro y dar espacio para las preguntas: Trata de hablar más lento y claro para que las demás personas puedan entender lo que quieres comunicar y es importante dar espacio a preguntas para poder reforzar alguna información que no quedó tan clara.

Esperamos que te sirvan estas recomendaciones y que tengas paciencia, todos y todas estamos aprendiendo esta nueva modalidad y es fundamental no sobreexigirse.

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